Los responsables de Mundo Mezcal anunciaron que Tamaulipas será el invitado de honor durante una ceremonia que se celebrará en la sede del Ministerio de Economía en mayo.
Por Alfredo Espinola
En las zonas más altas de la Sierra Madre Oriental crece un agave poco conocido incluso para muchos mexicanos. Se llama Agave montana, y su presencia se limita a unas pocas regiones concretas. Tamaulipas es una de ellas.
Adaptado a los ecosistemas de montaña y considerado una de las especies más singulares del país, este agave constituye un tesoro que durante años permaneció en el olvido. Hoy, sin embargo, forma parte de un debate mucho más amplio: el del extraordinario patrimonio agavero de México y la necesidad de reconocerlo en toda su diversidad.
Con esta visión en mente, la segunda edición de Mundo Mezcal | Festival del Agave, Tierra y Sazón, que se celebrará del 16 al 18 de octubre en los jardines de Campo Marte, en Ciudad de México, anunció a Tamaulipas como su invitado de honor durante una ceremonia celebrada en la sede de la Secretaría de Economía.
La elección no es casual. En un momento en el que la industria mexicana de las bebidas espirituosas encuentra su mayor fortaleza en la diversidad, Tamaulipas se perfila como una de las regiones con mayor potencial para enriquecer la narrativa nacional del agave.
México alberga una de las tradiciones agaveras más complejas del mundo. Además de la riqueza del mezcal —protegido por su Denominación de Origen en doce estados—, existen tradiciones como la raicilla, la bacanora y una gran diversidad de especies capaces de producir perfiles sensoriales profundamente ligados a sus regiones de origen.
«Hace solo unos años, el mezcal era una bebida poco apreciada fuera de determinadas regiones. Hoy en día, está allanando el camino para muchos otros licores de agave que aún no conocemos ni apreciamos lo suficiente. Mundo Mezcal pretende dar a conocer estas expresiones artesanales a un público más amplio y abrir las puertas adecuadas para que puedan obtener el reconocimiento que se merecen», afirmó Marisol Rumayor, coordinadora general del festival.
Tamaulipas representa precisamente esta nueva frontera del agave mexicano. Su industria se encuentra en una fase de consolidación, con una producción anual estimada de 300 000 litros y un fondo estatal de 10 millones de pesos destinado a reforzar los marcos normativos y ofrecer seguridad a los productores.
El estado participará con una delegación de unos 50 representantes procedentes de diez municipios, que llevarán a la capital una muestra de la riqueza gastronómica, artesanal, turística y productiva del estado.
«Contamos con once municipios con Denominación de Origen Mezcal y otros once con Denominación de Origen Tequila, una distinción que nos sitúa entre los estados con mayor potencial para el desarrollo de esta industria», afirmó Benjamín Hernández, secretario de Turismo del Gobierno de Tamaulipas.
Además de Tamaulipas, participarán en el evento estados como Aguascalientes, Campeche, Guanajuato, Michoacán, Sonora y la propia Ciudad de México, lo que pondrá de manifiesto cómo el universo del agave mexicano se sustenta en una gran diversidad de geografías, historias y tradiciones.
Además, la capital del país vuelve a desempeñar un papel estratégico. Considerada el principal mercado nacional del mezcal, volverá a ser un punto de encuentro para productores, consumidores, especialistas y promotores de la cultura del agave.
«Organizar el evento por segunda vez reafirma nuestra capacidad para establecer los distintos vínculos que permiten que el agave mexicano traspase fronteras», afirmó Omar Monroy Rodríguez, director de Grupos y Convenciones del Fondo Conjunto de Promoción Turística de la Ciudad de México.
Sin embargo, el crecimiento del sector también plantea nuevos retos. Uno de ellos es fomentar una cultura del consumo responsable de alcohol. Por este motivo, la Comisión de la Industria del Vino y las Bebidas Espirituosas (CIVyL) se suma al festival a través de la campaña #BuenCopismo.
«Para seguir promoviendo, produciendo, distribuyendo y, sobre todo, consumiendo bebidas alcohólicas en México, es fundamental hablar del consumo responsable. Queremos que las bebidas con denominación de origen sigan disfrutándose de forma responsable», explicó Panambí Garcés, directora general de CIVyL.
Otro anuncio importante fue la colaboración entre Mundo Mezcal y el Centro Nacional de Evaluación de la Educación Superior (CENEVAL), que desarrollará un programa de microcredenciales dirigido a productores, maestros mezcaleros y actores de la cadena de valor.
«Un sector tan valioso para México requiere mecanismos que permitan identificar, reforzar y poner de relieve las habilidades y competencias especializadas de sus integrantes», señaló María Elena Barrera, asesora de la Dirección General del CENEVAL.
Tras una primera edición que atrajo a más de 8.000 asistentes, cerca de 400 expositores y un impacto económico estimado de 50 millones de pesos, Mundo Mezcal regresa con objetivos aún más ambiciosos. Las previsiones para 2026 incluyen 10.000 visitantes, más de 250 bebidas destiladas de agave y decenas de catas, conferencias y talleres especializados.
Más allá de las cifras, el objetivo sigue siendo el mismo: demostrar que el futuro de las bebidas espirituosas mexicanas depende del reconocimiento de la extraordinaria riqueza biológica, cultural y humana que las hace únicas en el mundo.
Porque detrás de cada botella hay mucho más que una simple bebida. Hay paisajes, recuerdos, biodiversidad y comunidades enteras que han encontrado en el agave una forma de preservar su identidad y proyectarla hacia el futuro.
