Cuesta creer que haya pasado ya un cuarto de siglo desde los atentados del 11 de septiembre de 2001. Ese día cambió el mundo.
Por aquel entonces, nuestra revista se llamaba «El Restaurante Mexicano», pero ya entonces escribíamos sobre el sector de la restauración mexicana y latina prácticamente de la misma forma que lo hacemos ahora.
En el número que se publicó inmediatamente después del 11-S, Kathleen Furore escribió lo siguiente en su nota editorial:
«Cuando empezamos a planificar este número, el 911 no era más que un número de teléfono de emergencias y el ántrax era una enfermedad vaga, casi desconocida, relacionada con el ganado. Como todos sabemos, todo ha cambiado».
«No hay mucho que añadir que no se haya dicho ya sobre el 11 de septiembre y sus consecuencias. Nuestro personal tuvo suerte. No conocíamos a nadie que resultara herido o falleciera en los atentados. A aquellos cuyos amigos o familiares se vieron directamente afectados (incluido el restaurante Rubio’s Baja Grill, que perdió a su empleado Timothy Ward en el vuelo 175 de American Airlines), les transmitimos nuestro más sentido pésame.
«Por desgracia, el sector de la restauración se ha visto muy afectado, en gran parte debido al descenso del turismo provocado por los atentados terroristas. Pero nuestras vidas y nuestros negocios deben seguir adelante».
Como es lógico, no sabíamos lo que le esperaba al mundo y al sector: veinte años seguidos de guerra, la COVID, catástrofes medioambientales, agitación política… Ha sido todo un torbellino desde el 11 de septiembre de 2001.
Kathleen escribió en aquel editorial de hace 25 años que nuestro equipo tuvo suerte aquel fatídico día, y la verdad es que, a pesar de la locura que ha sido este cuarto de siglo desde entonces, seguimos sintiéndonos afortunados. Seguimos publicando esta revista (que ya cumple30 años), el sector de la restauración mexicana y latina está en pleno auge y nuestras familias están a salvo (¡aunque un poco más mayores!).
Tenía razón: nuestras vidas y nuestros negocios deben seguir adelante.
Ed Avis, director editorial, y Kathleen Furore, redactora jefe.