Por Alfredo Espinola
El reconocimiento de la calidad del vino mexicano ha ido en aumento, y ahora la Secretaría de Economía de México está trabajando para ampliar ese reconocimiento con una nueva campaña: «Elige el vino mexicano: nuestro sabor en cada copa». La campaña se presentó oficialmente en una rueda de prensa a principios de junio.
Un sector en expansión
México está viviendo una nueva era en la elaboración de vino. En la actualidad, 17 estados producen uva y vino, lo que genera más de 500 000 puestos de trabajo y consolida más de 550 proyectos en todo el país. Desde 2017, los vinos nacionales lideran el mercado: 39 de cada 100 botellas que se descorchan en México son de producción local. Con casi 9.500 hectáreas de viñedos y ocho rutas de enoturismo que generan más de 1.600 millones de pesos al año, el vino mexicano se ha convertido en un motor económico, cultural y turístico.
La Campaña Nacional
La iniciativa «Elige el vino mexicano: nuestro sabor en cada copa» supone la primera vez que el Gobierno pone en marcha una campaña nacional para promover el consumo responsable del vino mexicano. Como afirmó Bárbara Botello, responsable del programa «Made in Mexico »:
«El vino mexicano ya es motivo de identidad y orgullo para nuestro país, porque lo que se hace en México se hace mejor».
La campaña tiene como objetivo animar a los consumidores a descubrir, valorar y elegir el vino mexicano, fortaleciendo las cadenas de producción y dando a conocer al mundo la calidad de estos vinos.
Voces de celebración
· Ignacio Larcon Rodríguez, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Restauración, señaló que la gastronomía y el vino comparten una historia común: «De cada 1 000 pesos que gasta un turista, el 30 % se destina a comida y bebida. Promover el vino mexicano es promover México».
· Maricela Acosta Herrera, de Concanaco Servitur, destacó que elegir vino mexicano supone invertir en el desarrollo regional y la sostenibilidad: menos kilómetros recorridos, una menor huella de carbono y una mayor prosperidad local.
· Diego Cosío Barto, presidente de la ANTAD, destacó la oportunidad que ofrece el Mundial para impulsar el consumo en los hogares y los negocios: «México está de moda, y el vino mexicano debe estarlo también».
· Antonio Cosío Pando, del Consejo Nacional de la Industria Turística, destacó el valor del enoturismo: «Los visitantes no solo quieren ver un destino; quieren vivirlo. El vino mexicano ofrece experiencias auténticas que conectan con nuestra cultura».
· Fernanda Chávez, directora de la Sección Internacional para América Latina y el Caribe de la COMCE, destacó el compromiso de la organización con la promoción de los productos mexicanos en los mercados internacionales. Reiteró el apoyo del Consejo Empresarial de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología de México a las iniciativas impulsadas por la Secretaría de Economía para reforzar la presencia de los productos nacionales.
Un sector en auge
Salomon Abedrop, presidente del Consejo Mexicano Vitivinícola (CMV), señaló que hace apenas tres años el CMV llevó a cabo un ejercicio de planificación estratégica. La conclusión fue clara: el mercado crecía a tasas de dos dígitos y la oportunidad estaba ante nosotros. Entonces se decidió ampliar la superficie de cultivo, reforzar la unidad del sector y consolidar la marca México.
Hoy en día, el vino mexicano está dejando huella en los concursos internacionales con resultados sorprendentes. Aunque solo representamos el 0,4 % de la producción mundial, nuestras bodegas ganan entre 80 y 100 medallas en eventos de prestigio, como los Brussels Awards. La calidad y la consistencia de nuestros vinos gozan ahora de reconocimiento mundial.
Los vinos mexicanos son hoy en día reconocidos y premiados en los concursos más importantes del mundo. Solo en 2024 y 2025, obtuvieron más de 850 medallas nacionales e internacionales, lo que demuestra que México cuenta con el talento, la capacidad y unos recursos naturales extraordinarios para producir vinos excepcionales.
Educación y cultura del vino
La estrategia también incluía la formación. Con el apoyo de Canirac, se organizaron cursos continuos dirigidos a camareros, sumilleres y propietarios de restaurantes. El servicio del vino se convirtió en un elemento central de la formación: cómo servirlo, cómo recomendarlo y cómo integrarlo en la experiencia gastronómica, señaló Salomon.
Celebraciones y campañas
El Día del Vino Mexicano, que se celebra cada 7 de octubre, se ha convertido en una fiesta nacional. Los propietarios de restaurantes se han sumado a la iniciativa con actividades como catas de vino a precios reducidos, fomentando el consumo y promocionando nuestras marcas. Gracias a estos esfuerzos, el consumo per cápita ha pasado de apenas 225 ml a 1,5 litros por adulto al año. Aunque todavía estamos muy por detrás de países como Brasil, que alcanzan los 4 litros, el objetivo es claro: duplicar la producción y el consumo para que cada vez más botellas que se descorchan en México sean nacionales.
Enoturismo y exportaciones
El enoturismo es otro sector en auge. El año pasado, más de 4 millones de visitantes recorrieron los viñedos, lo que generó unos ingresos superiores a los 4.000 millones de pesos. Cada visita es una experiencia que aúna el campo, la cultura y la hospitalidad.
Las exportaciones también son fundamentales. Con más de 10 000 restaurantes mexicanos en Estados Unidos, la oportunidad es evidente: al igual que el vino italiano se consolidó gracias a su presencia en los restaurantes, el vino mexicano puede encontrar su mejor escaparate internacional en la cocina nacional, concluyó Obedrop.
Reconocimiento oficial
En este evento, el Consejo Mexicano Vitivinícola recibió el sello «Made in Mexico», una certificación que destaca el origen y la calidad de nuestros vinos. Este reconocimiento simboliza los esfuerzos conjuntos de los productores y el Gobierno para dar a conocer al mundo lo mejor de nuestra tierra.
Más que una bebida
Detrás de cada botella hay agricultores, enólogos, restauradores, hoteleros y comerciantes que generan oportunidades para sus comunidades.
Beber vino mexicano es también una forma de celebrar nuestra cultura, compartir momentos con la familia y los amigos, y brindar por nuestras tradiciones y por el futuro de México.
