Mesa redonda sobre el futuro del sector vitivinícola. De izquierda a derecha: Teresa Rodríguez, Salomón Abedrop, Luis Morones, Horacio Núñez, Luis Morones, Sandra Fernández y Carlos Borboa
Por Alfredo Espinola
En un panorama en el que el sector vinícola está experimentando profundos cambios, siete expertos se reunieron en una mesa redonda con motivo de la celebración del Día Internacional del Sumiller, el 3 de junio en San Miguel de Allende (México). Los participantes coincidieron en que el verdadero reto no reside únicamente en la producción, sino en comprender a los consumidores y sus nuevas formas de relacionarse con el vino.
Carlos Borboa, director para Latinoamérica del Concours Mondial de Bruxelles, destacó que el debate mundial ha pasado de centrarse en la botella a centrarse en la persona que lo bebe. «El consumidor ha cambiado», afirmó, señalando que los jóvenes sí beben vino, pero lo hacen buscando experiencias diferentes, más conscientes y menos ritualizadas.
Horacio Núñez, socio director de ISCAM, aportó la perspectiva del canal mayorista, donde el vino de mesa se ha consolidado como la tercera categoría más importante, con una tasa de crecimiento anual compuesta del 5,7 % en valor. Sin embargo, el volumen apenas ha aumentado un 0,3 %, lo que refleja la presión que sufre el poder adquisitivo de los consumidores mexicanos debido a la situación económica. «El centro de la ciudad se ha convertido en un escaparate clave, con más establecimientos que nunca en la historia», señaló, destacando la oportunidad de sacar partido de esta expansión.
Luis Morones, director de vinos del Grupo Presidente, describió la caída de los ingresos de restaurantes y hoteles tras el auge pospandémico: un 28 % en 2024 y un 11,6 % en 2025-2026. Aun así, el precio medio por botella ha aumentado, impulsado por los consumidores que buscan vinos de alta gama. «El reto consiste en hacer que el vino sea accesible para los comensales, por ejemplo, vendiéndolo por copas», explicó.
Luis Valdez, director general de Wine Advisor, coincidió en que los consumidores mexicanos basan sus decisiones más en la marca que en la variedad o la región, lo que abre una oportunidad para reforzar la identidad de los vinos nacionales. «México ocupa el segundo lugar en ventas en restaurantes, superando a países como España y Argentina», señaló.
Salomón Abedrop, presidente del Consejo Mexicano del Vino (CMV), señaló que en México solo 8 millones de personas consumen vino habitualmente, mientras que 90 millones de adultos aún no lo hacen. «El futuro está en ese mercado potencial. México sigue siendo un país atípico, con un crecimiento natural y un gran atractivo para los productores internacionales», afirmó.
Sandra Fernández, directora de SFG Estrategias, aportó su punto de vista sobre el segmento premium. «El consumidor sofisticado exige coherencia entre lo que promete la marca y lo que ofrece. Busca sencillez, un origen claro y sostenibilidad, pero también experiencias hiperpersonalizadas que le integren en un estilo de vida», señaló.
Por último, Víctor López, en representación de los sectores de la hostelería y la restauración, describió un cambio en los hábitos: menos botellas en la mesa, pero de mayor valor. «Los consumidores quieren menos formalidad y más conversación. Los jóvenes buscan las historias que hay detrás de cada vino, y eso nos obliga a ser narradores, no solo vendedores», concluyó.
La moderadora, Teresa Rodríguez, vicepresidenta de comunicación de la ASM, resumió el debate: el vino se enfrenta a un futuro lleno de retos, pero también de oportunidades. La clave estará en escuchar al consumidor, adaptarse a sus nuevas formas de disfrutar del vino y crear experiencias que lo conviertan en parte de su identidad cotidiana.