Por Alfredo Espinola
En el mundo del vino, el tiempo suele medirse en décadas, aunque a veces también en siglos. Por eso resulta especialmente significativo que un proyecto joven consiga consolidarse rápidamente sin perder profundidad. Tal es el caso de Viñedos San Miguel, una bodega situada en Guanajuato que, en poco más de una década, ha forjado una identidad clara basada en el respeto por el terruño, la producción propia y una visión empresarial de largo alcance.
Al frente del proyecto se encuentra Jorge Solís, director general de la bodega, quien explica que no se puede comprender la historia de la bodega sin tener en cuenta el grupo empresarial del que forma parte.
«Formamos parte del Grupo Cuadra, una empresa mexicana originaria de León, Guanajuato, dedicada al diseño y la fabricación de artículos de cuero. En la actualidad, el grupo está compuesto por unas 15 empresas con presencia tanto en México como en el extranjero. Viñedos San Miguel surgió dentro de esa estructura, pero con un enfoque totalmente diferente: el del vino, la gastronomía y la experiencia».
De la Toscana a Guanajuato
Los orígenes del proyecto se remontan a 2012, cuando el grupo adquirió Villa Petriolo, una finca histórica situada en la Toscana (Italia) que, tras años de restauración, se convirtió en un hotel boutique sostenible reconocido internacionalmente.
«Ese proyecto en Italia nos dejó un legado muy claro: el respeto por la tierra, la gastronomía, la sostenibilidad y el vino. A partir de ahí surgió la idea de hacer algo similar en México, en nuestro propio estado», afirma Solís.
Se tomó la decisión de establecer el viñedo en el estado de Guanajuato, donde la plantación comenzó en 2014. El proyecto se gestó en torno a tres pilares fundamentales: la viticultura, la promoción inmobiliaria y el turismo.
Jorge Solís explica: «Plantamos el viñedo y, al mismo tiempo, empezamos a urbanizar terrenos residenciales. Fue un proyecto impulsor para la región. Hoy en día hay muchos viñedos con urbanizaciones, pero en aquel entonces era algo innovador».
Un viñedo joven con primeros resultados
En la actualidad, Viñedos San Miguel cuenta con 52 hectáreas de viñedos, lo que la convierte en una de las bodegas más grandes del estado, y desde el principio se tomó la decisión de trabajar exclusivamente con uvas cultivadas en la propia finca.
«No compramos uvas ni vino. Todo lo que producimos procede de nuestras propias tierras. Algunos años son mejores que otros, ya que dependemos del clima, pero creemos que la única forma de representar a Guanajuato es con uvas de Guanajuato», explica.
Entre las variedades cultivadas se encuentran:
- Cabernet Sauvignon
- Cabernet Franc
- Syrah
- Merlot
- Malbec
- Monastrell
- Garnacha
- Nebbiolo
- Sauvignon Blanc
- Chardonnay
- Semillón
Actualmente se utilizan para elaborar 12 referencias, entre las que se incluyen vinos blancos, rosados, coupages, monovarietales y reservas, todo ello bajo la supervisión de nuestra enóloga, Alejandra Cordero.
La primera cosecha fue en 2016 y supuso un punto de inflexión.
«Lo que normalmente se considera una cosecha de prueba acabó ganando una Gran Medalla de Oro en el Concurso Mundial de Bruselas, en la categoría México Selection. Fue la primera medalla importante para Guanajuato. Eso nos confirmó que el terruño tenía un enorme potencial», afirma.
Desde entonces, la bodega ha obtenido más de 130 medallas internacionales en concursos como Decanter, Bacchus, Mundus Vini, Virtus y el propio Concurso Mundial de Vinos de Bruselas.
El año pasado ganamos la medalla de oro en el concurso de Canterbury, celebrado en Inglaterra.
Este concurso, con 23 años de historia, está considerado como el más importante del mundo debido al gran número de muestras evaluadas y al alto nivel de experiencia de su jurado.
«En toda la historia de la competición, México solo ha ganado cuatro medallas de oro, y nosotros tuvimos el honor de ser la cuarta», añadió Jorge Solís con orgullo.
Construir una región, no solo una marca
Para Solís, uno de los mayores retos ha sido posicionar a Guanajuato como región vinícola.
«En el mundo del vino, la gente no habla de una sola bodega, sino de regiones: Rioja, Ribera del Duero, Mendoza, Napa. Nuestro objetivo es que, algún día, cuando alguien lea “Guanajuato” en una etiqueta, sepa que es garantía de calidad».
En la actualidad, el estado es el cuarto mayor productor de vino de México, con más de 60 proyectos vinícolas, muchos de ellos orientados al turismo.
La bodega y el enoturismo
La bodega actual, inaugurada en 2020, ocupa una superficie de 7.000 m² y fue concebida como un espacio en el que el vino es el eje central de una experiencia integral.
El proyecto incluye:
- Visitas guiadas y catas.
- Eventos sociales y corporativos.
- La tienda Cuadra.
- Dos restaurantes.
- Experiencias gastronómicas y culturales.
«La gente no viene solo a beber vino; viene a aprender, a descubrir, a vivir una experiencia diferente. Más del 80 % de quienes realizan una visita guiada quieren comprender el proceso», explica.
Gastronomía con identidad guanajuatense
Uno de los elementos que distingue a Viñedos San Miguel es su oferta gastronómica, que cuenta con dos restaurantes: «Viva la Vid», de estilo informal, y «Trasiego», ambos dirigidos por el chef David Quevedo, campeón mundial del Concurso de Pinchos y Tapas celebrado en Valladolid en 2021. Su enfoque culinario se caracteriza por el uso de ingredientes y técnicas tradicionales de la región, reinterpretados con creatividad y excelencia.
«Queríamos que la cocina tuviera el mismo ADN que el vino, para que se notara que estás en Guanajuato», afirma.
Entre los elementos que conforman la experiencia se encuentran:
- Cocina tradicional reinterpretada.
- Utilización de ingredientes locales como los escamoles, el garambullo y el xoconostle.
- Tortillas ceremoniales otomíes.
- Recetas ancestrales de conservación y cocina.
- Maridajes pensados para los vinos de la casa.
«No queríamos repetir lo que se encuentra en todas partes. Queríamos que los visitantes se llevaran a casa algo único».
Filosofía, calidad, artesanía y mejora continua
Dentro de la cultura del grupo, el proyecto se sustenta en cuatro pilares:
- Artesanía.
- Calidad.
- Mejora continua.
- Valores humanos.
«Aquí nadie es mejor que nadie. Somos una cadena de valor. El éxito depende de todos», afirma.
En la actualidad, la bodega cuenta con unos 90 empleados, muchos de los cuales llevan trabajando allí desde la plantación inicial.
El futuro: la madurez de los viñedos y la expansión internacional
Solís explica que, poco más de diez años después de la plantación, el viñedo ha entrado en una etapa clave.
«Las viñas empiezan a mostrar su mejor expresión a partir de los diez años. Estamos entrando en una etapa de madurez que nos permitirá elaborar vinos cada vez más complejos».
Entre los planes futuros se incluyen:
- Consolidar las exportaciones a Estados Unidos y Centroamérica.
- Reforzar la presencia internacional.
- Seguir desarrollando el enoturismo.
- Promoción de la gastronomía de Guanajuato en el extranjero.
- Mantenemos una producción 100 % propia.
«El vino no es una competición; es un arte que hay que compartir. Nuestro objetivo no es ser mejores que los demás, sino representar bien a Guanajuato y a México», subraya Solís.
Tras más de una década de trabajo, Viñedos San Miguel sigue fiel al mismo principio con el que comenzó: crecer poco a poco, pero con raíces profundas, y con la convicción de que, al igual que con el vino, el tiempo siempre nos da la razón.
Viñedos San Miguel
