Por Alfredo Espinola
En el verano de 2026, México no solo dará la bienvenida a los amantes del fútbol de todo el mundo, sino que los invitará a sentarse a la mesa. En Campo Marte, un recinto para eventos de la Ciudad de México, chefs y cocineros prepararán platos tradicionales de la cocina regional para miles de comensales, a solo unos kilómetros del estadio donde se disputarán los partidos del Mundial.
Del 11 de junio al 19 de julio, de 13:00 a 19:00 horas, este espacio se convertirá en uno de los principales puntos de encuentro de la Copa Mundial Social 2026. Un lugar con capacidad para casi mil personas, pero por el que pasarán miles más —entre 2.500 y 4.000 cada día—, atraídas por algo más que la simple curiosidad: la necesidad de reconocerse a sí mismas.
Cada semana, una región diferente de México tomará la palabra y transformará el espacio.
· Sabores del Sur y del mundo maya (del 11 al 17 de junio): Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz y Yucatán darán el pistoletazo de salida a la experiencia; el mundo maya abrirá el debate: el cacao, el maíz, las hojas que envuelven historias.
· Tesoros y ciudades coloniales (18-24 de junio): Aguascalientes, Guanajuato, San Luis Potosí, Michoacán, Querétaro y Zacatecas mostrarán su patrimonio: gastronomías que han sabido resistir el paso del tiempo sin perder su esencia.
· El corazón del sabor (25-30 de junio): Ciudad de México, Estado de México, Hidalgo, Morelos, Puebla y Tlaxcala: el centro mostrará su riqueza cotidiana, ese corazón donde todo converge.
· La frontera y la carne a la brasa (del 1 al 7 de julio): Baja California, Chihuahua, Coahuila, Durango, Nuevo León, Sonora y Tamaulipas: el norte llega con fuego abierto y carácter.
· La costa y el Pacífico (del 9 al 19 de julio): Colima, Jalisco, Nayarit, Baja California Sur, Guerrero, Sinaloa y Oaxaca, donde la sal, el pescado y la luz tejen un lenguaje diferente.
Cocineros tradicionales y chefs compartirán los fogones en una dinámica que antepone la conexión al rendimiento. Cada pareja preparará más de 200 raciones diarias: un plato principal, un postre y bebidas tradicionales como el pulque y el tepache, que no solo acompañan la comida, sino que también cuentan una historia. Cada ración será, en esencia, una breve narración.
Y luego está El Itacate. En este espacio, el maíz será el protagonista, transformado en tacos, tamales, tostadas y quesadillas. Diecinueve cocineros tradicionales procedentes de catorce estados prepararán estos platos, y el 100 % de sus ganancias les pertenecerá. Sin intermediarios. Sin concesiones.
Habrá música en directo. Pantallas. El eco constante del fútbol llenando el ambiente. Pero lo que perdurará es otra cosa: el gesto de compartir, la pausa ante un plato, la conversación que se desarrolla sin prisas.
Impulsado por la Secretaría de Turismo del Gobierno de México, el proyecto tiene como objetivo ampliar el impacto del torneo más allá de los estadios. No se trata solo de ver el partido, sino de vivirlo a través de la cultura, los sabores y el espíritu de unión. Convertir un evento deportivo en una plataforma donde la cultura, la economía local y la identidad encuentren un espacio tangible.