Por Alfredo Espinola
Jorge Vázquez, fundador de Hoppi Cat en Ciudad de México, afirma que su restaurante nació de su pasión por la cerveza y las bebidas fermentadas. Se trata de un espacio en el que la comida y la bebida deben alcanzar la perfección, y donde cada detalle está pensado para ofrecer una experiencia completa. El nombre proviene del lúpulo, un ingrediente esencial que aporta amargor, conservación y aroma; y del gato, símbolo de independencia y libertad.
«No te puedes imaginar a un gato trayendo un hueso 500 veces como lo hace un perro», recuerda Vázquez, citando a su mentor, el músico mexicano José Sabina. «El gato va a lo suyo, se adueña de la casa como si fuera suya. Son seres superiores. Eso es lo que yo quería: un concepto libre, sin depender de nadie», reflexiona.
La idea surgió de su pasión por la cerveza artesanal. Vázquez asistió a festivales, habló con cerveceros y probó diferentes estilos: IPA (India Pale Ale), stout, porter y barley wine. «Cualquiera que monte un negocio debería hacerlo en algo que le apasione», afirma Vázquez.
Así es como nació Hoppi Cat hace siete años, justo antes de la pandemia, una época en la que, lejos de suponer un obstáculo, el confinamiento impulsó el negocio: «La gente buscaba cerveza para llevarse a casa, y Hoppi Cat se convirtió en un refugio para los amantes de la cerveza».
Adaptarse al mercado
México es un país amante de la cerveza, con grandes marcas y un sector artesanal en auge. Jorge reconoce que los jóvenes consumen menos alcohol que las generaciones anteriores, pero Hoppi Cat se ha adaptado: ofrece cervezas sin alcohol, limonadas, naranjadas y un ambiente ideal para toda la familia.
«La tendencia es escasa, pero existe. Hay que ofrecer opciones para todos», explica.
En general, la carta incluye IPA, porter, barley wine e incluso hidromiel sin alcohol.
Proveedores y variedad
Según la Secretaría de Economía de México, la cerveza mexicana, ya sea oscura o clara, se puede encontrar en todo el mundo. En la actualidad, de una lista de 125 países, México ocupa el séptimo puesto a nivel mundial como productor, el primero como exportador y el decimoquinto como importador de cerveza.
En América Latina, México es el tercer mayor consumidor de esta bebida, con un consumo per cápita de 60 litros de cerveza al año.
Para Vázquez, la variada oferta cervecera de México facilita la colaboración con productores e importadores locales. Hoppi Cat colabora actualmente con marcas como Hércules, Nómada, Craft Galaxy y Perdomo. El resultado: más de 350 marcas diferentes que van rotando cada semana, lo que garantiza que cada visita sea única.
Cocina con carácter
Además de cerveza, Hoppi Cat ofrece cocina argentina: pizzas, empanadas de ternera y champiñones, choripanes, ensaladas y, próximamente, cortes de carne. Vázquez se decantó por la cocina argentina porque considera que marida bien con la cerveza.
La experiencia se ve complementada por una selección musical cuidada, un servicio atento y un ambiente relajado. «Todo debe ser impecable: la comida, la cerveza, el servicio, incluso el baño», afirma Vázquez.
El futuro de Hoppi Cat
El plan es crecer. La primera sucursal se inaugurará en San Miguel de Allende, con el objetivo de convertir Hoppi Cat en una franquicia que mantenga su calidad y su esencia original.
«Queremos tener presencia en varios estados, sin dejar nunca de ser fieles al concepto», afirma Vázquez.
El resurgimiento del hidromiel
Uno de los pilares de Hoppi Cat es el hidromiel, una bebida ancestral elaborada con agua, miel y levadura. Cada vez son más los clientes que lo piden, y Vázquez tiene previsto dedicar un frigorífico exclusivo a esta especialidad.
Además, están explorando su uso en repostería y coctelería, aprovechando las notas herbáceas, especiadas y afrutadas que lo hacen tan versátil. «Es un campo lleno de oportunidades», afirma.
Una invitación abierta
Hoppi Cat es un lugar seguro y familiar donde mujeres, hombres, jóvenes y niños se reúnen en un ambiente de respeto y calidad. «Prueba las pizzas, las empanadas, las ensaladas y, por supuesto, la cerveza. Aquí siempre encontrarás algo diferente», recomienda.
Porque, más allá de la cerveza o la comida, eso es lo que es Hoppi Cat: un espacio donde la independencia se sirve en un vaso, pero se vive en cada detalle, concluye Jorge.


