Por Alfredo Espinola
Cuando Humberto Núñez Salas habla de Penca Larga, su voz transmite una mezcla de orgullo, determinación y fe que sólo acompaña a quienes han luchado por abrirse camino en territorios inexplorados. "Soy uno de los socios de la marca, junto con Alexis Jiménez, y actualmente dirijo la empresa", afirma. "Estoy involucrado en todo: producción, ventas, marketing. Aunque hay responsables de cada área, al final soy yo quien supervisa y acompaña al equipo."
La historia de Penca Larga comienza con un intento de exportar productos mexicanos a Estados Unidos: mole, chiles, salsas, pinole. Pero un detalle llamó la atención de los jóvenes empresarios: el pulque, esa ancestral bebida mexicana, no tenía presencia internacional. "Nos dimos cuenta de que sólo había una marca de conservas en el mercado estadounidense. Ahí vimos una oportunidad".
Lo que al principio parecía sencillo, embotellar el pulque como se embotella la cerveza, se convirtió en un viaje de ensayo y error. "El pulque es un producto vivo, complejo de estabilizar", recuerda Núñez. "Nos costó más de 200.000 botellas hacerlo bien. Pero al final, encontramos el proceso adecuado, con la ayuda de ingenieros químicos, microbiólogos y agrónomos de Chapingo." El resultado: un pulque 100% natural con la vida útil necesaria para cruzar fronteras y cumplir las normas internacionales.
Tradición embotellada, impacto local
El corazón de Penca Larga late en el campo. La empresa compra materia prima a productores de Hidalgo, Tlaxcala y el Estado de México, apoyando a comunidades que en ocasiones tenían que desechar litros de pulque por falta de ventas. "Hemos podido encontrar un mercado para su producción, y eso ayuda a preservar la bebida como parte de la cultura viva del país", dice.
El impacto trasciende fronteras. En 2023, la marca recibió el premio "Agave de Oro" en Dubai, un reconocimiento que confirma que el pulque puede conquistar paladares más allá de México. Sin embargo, no ha sido fácil. "En Europa y Centroamérica, la gente conoce el tequila y el mezcal, pero explicar qué es el pulque requiere un marketing cultural constante".
Desafíos, mitos y nuevas generaciones
En México, el mayor obstáculo ha sido la percepción. Durante décadas, campañas de desprestigio promovidas por la industria cervecera sembraron mitos que aún persisten. "Que el pulque se fermenta con muñecos llenos de excremento de vaca... Algo totalmente falso, pero que dañó la reputación de la bebida", lamenta Núñez.
La estrategia de Penca Larga ha sido acercarse a los jóvenes. "Nos funciona estar en ferias y eventos, dándoles a probar el producto. Muchos vienen con ideas preconcebidas, pero tras el primer sorbo cambian de opinión. Les gusta porque es un pulque más ligero, pasteurizado, fácil para el estómago, y con la ventaja de que al estar embotellado lo puedes guardar en la nevera".
Innovar sin perder las raíces
Además de pulque natural, Penca Larga ofrece sabores como avena, maracuyá, guayaba, piña colada y uva. También están trabajando en nuevos desarrollos, desde destilados de pulque hasta bebidas no alcohólicas ricas en proteínas vegetales. "Queremos aprovechar todo el potencial de esta bebida milenaria, explorando caminos que la gente nunca ha imaginado", explica.
El mercado ha respondido, y ahora la marca está disponible en bares y restaurantes de Ciudad de México, Oaxaca, Guadalajara, Cancún y Tijuana, así como en varios estados de Estados Unidos, países de Europa y Centroamérica. En las coctelerías, el pulque empieza a reinventarse como ingrediente versátil e innovador. "El pulque es el acompañante perfecto de la comida mexicana", dice Núñez con una sonrisa.
Una visión de futuro
De cara al futuro, Humberto Núñez es tajante: "Queremos ser la empresa líder en esta categoría que apenas empieza a existir. Nadie más en México tiene la capacidad instalada que hoy tenemos nosotros. La meta es que cuando alguien piense en pulque embotellado, piense en Penca Larga".
Para él, el pulque es más que un negocio; es historia líquida. "Es una bebida llena de mitos y creencias, de dioses y conejos, de haciendas y tradiciones. Fue rebasada por la cerveza, pero hoy renace en las nuevas generaciones. Para mí, cada botella de pulque es un puente entre la memoria de nuestros antepasados y las mesas del mundo".
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