Por Alfredo Espinola
El 28 de marzo de 2026, el emblemático Foro El Obraje volverá a vibrar al ritmo de las levaduras silvestres. En el corazón de San Miguel de Allende, México, la cuarta edición del Fermente Fest pondrá el foco en los vinos naturales y las bebidas espirituosas fermentadas elaboradas con una intervención mínima.
«Fermente Fest reúne a más de 100 marcas de mínima intervención y cerca de 30 expositores nacionales e internacionales bajo una misma premisa: celebrar la fermentación como un acto cultural, agrícola y profundamente humano», afirma Paulina Cadena Gallardo, directora del festival.
El recuerdo de la fermentación
Hablar de fermentación en México es hablar de memoria. Desde el pulque ancestral hasta el tepache cotidiano, desde el cacao hasta el maíz nixtamalizado, el país ha sido históricamente un territorio donde el tiempo y los microorganismos trabajan en silencio.
Fermente Fest entiende el vino natural como parte de ese linaje: una práctica que escucha al medio ambiente y privilegia la intervención mínima.
En esta edición, Guanajuato y Querétaro confirman la consolidación del Bajío como territorio vitivinícola con identidad propia. Sus vinos hablan de frescura, altitud y tensión, de climas que imprimen carácter y precisión.
Proyectos como Cava Garambullo, también pioneros en la educación sobre el vino a través de su escuela Vinograd, Dos Búhos, Nat Clandestine, Casa Anza, Tres Raíces (que presentará su nueva etiqueta ecológica) y Vinos Salvajes, revelan una región que ha sabido traducir su paisaje en expresión líquida.
Por el contrario, las propuestas que han redefinido la viticultura mexicana contemporánea provienen del norte. El Valle de Guadalupe, Ensenada y Tecate aportan madurez, historia y una exploración más amplia de variedades y estilos: Pouya Wines, Ojo de Liebre, Vinos Meillon, Cuchu Wines y Drosophila amplían el mapa sensorial del país. Altos Norte (Jalisco) y Bodegas de la Parra (Aguascalientes) se suman a la iniciativa, ampliando el diálogo entre la frescura y la experimentación.
Más allá de la uva, alquimia compartida
Fermente Fest reconoce que la fermentación es un lenguaje universal. Por este motivo, la curaduría se amplía para incluir kombuchas, hidromieles, sidras y cervezas artesanales.
Proyectos como Labo Fermentos, Malaquita, Hidromiel Vallehia, Sidra Robin Hood, San Roque, Simbiótica, Silphium y Ginger Birra confirman que el acto de fermentar es, en esencia, una forma de escuchar: permitir que la naturaleza complete lo que los humanos apenas han comenzado.
Cocina de origen: afinidades naturales
La experiencia se completa con una oferta culinaria que honra la herencia mexicana. Cocineros tradicionales de la región prepararán tortillas de maíz hechas a mano, y llegarán ostras frescas de Bendito Mar, procedentes del Pacífico. Quesos, cajeta, ajo negro y productos de Marca Guanajuato convivirán con un bazar de diseño que reunirá textiles y joyería de diseño.
Un vino con una intervención mínima requiere una cocina igualmente transparente, basada en el producto y la estacionalidad. Los asistentes disfrutarán de afinidades orgánicas: acidez que acompaña a la frescura, textura que abraza la grasa, salinidad que resuena con la mineralidad.
Para obtener más información, visite https://sanmiguellive.com/event/fermente-fest-4th-edition.
