Por Natalia Otero
En Nashville, el aroma de la birria cocinada a fuego lento suele anunciar algo más que una simple comida. Anuncia la presencia de Birria Babe, un food truck creado a partir de la pasión, la perseverancia y la visión profundamente personal de su fundadora, Nadine Moore.
Durante cinco años, Moore ha servido tacos inspirados en las ricas tradiciones culinarias de Veracruz (México), ganándose un público fiel no solo por su comida, sino también por la generosidad y la calidez que aporta en cada interacción. Sin embargo, detrás de su colorido food truck y de su leal comunidad se esconde una historia marcada por la adversidad, el coraje y un compromiso inquebrantable con la buena comida.
Para Moore, cocinar siempre ha sido algo más que una profesión. Es un ritual, una forma de cuidar a los demás y, cada vez más, una manera de crear comunidad. Pero el último año le ha recordado lo frágil que puede ser incluso la vida más cuidadosamente construida. Recientemente, esa resiliencia se ha puesto a prueba una vez más.
Cuando la tormenta se lo llevó todo
A principios de este año, una fuerte tormenta en Nashville inundó la casa de Moore. El momento no podía haber sido peor. Su contrato de alquiler ya vencía a finales de febrero, y mudarse no entraba en sus planes.
Durante más de un mes, Moore y su marido, Eddy Ceas, se vieron obligados a dejar de trabajar mientras buscaban una nueva vivienda. Para un pequeño negocio regentado por solo dos personas, el cierre fue devastador.
«Mi marido y yo lo hacemos todo desde cero. No tenemos empleados», dice. «El dinero que ganamos normalmente nos permite mantener todo en marcha».
Sin embargo, ocurrió algo inesperado cuando compartió la situación con su comunidad. Al principio, Moore intentó gestionar la crisis discretamente. Pedir ayuda no era algo que le resultara natural. Pero cuando se corrió la voz sobre lo que había pasado, la respuesta de la comunidad fue abrumadora.
«Cuando conté públicamente lo que había pasado con la casa, mucha gente me envió mensajes para ayudarme», recuerda. «La gente me dijo lo mucho que les habían marcado mi comida y mi amabilidad».
Una campaña en GoFundMe comenzó a difundirse entre los clientes y simpatizantes. Las donaciones ayudaron a Moore y Ceas a pagar las facturas mientras su local permanecía cerrado.
«Me alegro de haberlo hecho, porque no me daba cuenta del impacto que tenía en la gente. Me daba mucho miedo empezar de cero», admite Moore. «Pero la gente me recordó que hago esto por las personas a las que me encanta dar de comer». Y entonces hace una pausa. «No sabía que ellos también me querían».
Una vida en movimiento
En muchos sentidos, la vida de Moore siempre ha girado en torno al movimiento.
Nació en un hospital militar en Alemania y creció viajando constantemente.
«Cada dos años me mudaba a una casa nueva», dice.
Para cuando llegó a la edad adulta, ya había vivido en distintos lugares de Europa y Estados Unidos, incluidos diez estados diferentes.
«Crecés en contacto con diferentes culturas», explica. «Te das cuenta de que el mundo es muy grande».
Esa educación despertó en ella una curiosidad por la gastronomía y la cultura que marcaría su trayectoria profesional.
Tras estudiar artes culinarias en Jacksonville (Florida), Moore se trasladó a Nueva York y comenzó a abrirse camino en el sector de la restauración, acumulando una experiencia profesional que abarcaba algunas de las ciudades gastronómicas más dinámicas del país.
En Nueva York, trabajó en restaurantes como Boqueria, Dumont Burger y Xixa, donde aprendió tanto los entresijos de la cocina como el ritmo frenético del sector de la hostelería.
Su carrera la llevó después al Studio 7 de Atlanta y, más tarde, a Chicago, donde trabajó en restaurantes de renombre como Bavette’s Bar & Boeuf y Green Street Smoked Meats.
A lo largo de los años, Moore ha desempeñado prácticamente todos los puestos del sector, desde cocinero de línea hasta cargos de responsabilidad, llegando incluso a trabajar como formador corporativo para cadenas de restaurantes.
«Aprendí desde cero», afirma. «Diferentes tipos de cocina, diferentes tipos de restaurantes».
Cocinar como meditación
Para Moore, cocinar siempre ha sido algo muy personal.
Birria Babe se especializa en la birria al estilo de Veracruz, una variante que echaba en falta en Nashville cuando llegó hace siete años.
«Me encanta la birria, y he probado todos los sitios de aquí», dice. «Pero la mayoría eran al estilo de Tijuana. Nunca había probado la birria al estilo de Veracruz en Nashville».
Su enfoque se convirtió en un ejercicio de investigación y dedicación. «Estudié recetas, fui a Veracruz y asistí a algunos talleres, y fusioné sus recetas con mis propias versiones», explica.
A diferencia de muchas interpretaciones estadounidenses que se centran únicamente en la carne de vacuno, Moore trabaja con carnes más cercanas a las recetas tradicionales.
«Aquí suelen preparar la birria con ternera», dice. «Pero yo sabía que el cordero era lo que más me gustaba. Para mí era muy importante traer esas carnes tradicionales a Nashville».
El proceso de preparación es largo y minucioso. «Cocino durante toda la noche», dice. «Desde las diez de la noche hasta las dos de la madrugada, y así tengo todo listo a las ocho de la mañana».
Le gustan esas horas tranquilas de la noche. «Es como meditar con la comida», explica. «Me encanta hacerlo. Tengo muchas ganas de prepararlo».
Cada elemento —desde las tortillas crujientes hasta el sabroso consomé— está elaborado con esmero. «Hago comida que hace feliz», afirma. «La calidad es muy importante».
Libertad sobre cuatro ruedas
Curiosamente, Birria Babe surgió en uno de los momentos más inciertos de la vida de Moore.
Hace cinco años, trabajaba en la gestión de un restaurante cuando la pandemia de COVID-19 devastó el sector de la hostelería.
«Perdí mi trabajo porque no podían permitirse mantenerme», dice. «Nunca antes me habían despedido. Me afectó mucho».
Su marido también tenía problemas en el trabajo, y esa experiencia llevó a Moore a cuestionarse la seguridad del empleo tradicional.
«Me sentía insegura trabajando para otros», afirma. Pero ese revés también le recordó un viejo sueño.
«Cuando tenía 16 años, siempre quise tener un food truck», explica. «Pero me parecía demasiado complicado, con demasiados aspectos logísticos. Me sentía muy intimidada».
Perder su trabajo le hizo cambiar de perspectiva. «Esa experiencia me demostró que podía hacer algo diferente».
Compró un remolque y puso en marcha el negocio prácticamente por su cuenta. Aunque muchos chefs sueñan con abrir grandes restaurantes, a Moore le sigue atrayendo la libertad que ofrece el food truck.
«El food truck es la verdadera libertad», afirma. Cada evento aporta algo nuevo: parques, festivales, reuniones vecinales. «No hay monotonía», explica.
Sin embargo, lo más importante es la cercanía entre el chef y el cliente. «No hay nada entre mí, mi comida y tú», afirma Moore. Ese intercambio directo —entregarle a alguien un taco y escuchar su reacción al instante— es parte de lo que la atrajo inicialmente hacia la cocina.
Birria Babe como un ser vivo
Con el tiempo, Moore empezó a darse cuenta de que Birria Babe significaba para la gente algo más que una simple comida.
Un día después de la tormenta, una clienta que quería hacer una donación le contó una historia conmovedora: cuando ella atravesaba dificultades económicas, Moore le había metido algo más de comida en la bolsa. Ese pequeño gesto significó mucho para ella, ya que no sabía cuándo podría comer de nuevo.
Otra clienta le contó que la salsa de piña y chipotle de Moore le ayudó a comer durante una etapa difícil de su vida, cuando padecía un trastorno alimentario.
«Dijo que era lo único que le daba ganas de comer», afirma Moore.
Momentos como esos han dado un sentido más profundo a las largas jornadas y a la presión constante que supone dirigir una pequeña empresa.
Moore suele hablar de su negocio como si fuera una persona. «No tengo hijos», dice. «Siempre quise que mi negocio fuera como mi hijo».
Para ella, Birria Babe tiene su propia identidad. «Es mi chica», dice Moore con una sonrisa.
Esa conexión emocional impregna cada detalle, desde las recetas hasta la forma en que se atiende a los clientes. Incluso hoy en día, sigue estando muy involucrada en todos los aspectos del negocio.
Un regreso y una celebración
Ahora, tras la tormenta que obligó a Birria Babe a cerrar temporalmente, Moore se prepara para volver a abrir. El 21 de marzo reabrió sus puertas con una fiesta de bienvenida llamada «Welcome Back Babe Party». El evento contó con la participación de quince mujeres vendedoras —artistas, pequeñas empresarias y creadoras—, muchas de las cuales también se vieron afectadas por la tormenta.
«Quería[bía] diferentes tipos de mujeres», dice Moore. «Algunas que se dedicaran a los tatuajes, a las piedras para los dientes, a las velas, a la ropa».
Para ella, la reunión fue una muestra de solidaridad.
«Cada persona tiene su propia historia sobre cómo le afectó la tormenta», afirma. «Queremos salir adelante juntos, más fuertes que antes».
Es una filosofía que refleja todo el recorrido de Moore: la resiliencia a través de los vínculos, y la generosidad como respuesta a las adversidades. Después de todo lo que ha vivido —los constantes traslados de su infancia, la pérdida de su empleo durante la pandemia, la destrucción de su hogar en una inundación—, su motivación sigue siendo sencilla.
«Me encanta dar de comer a la gente», dice.
Y en Nashville, miles de clientes han llegado a sentir ese cariño a su vez.
Receta: Tamales de birria de Birria Babe
Ingredientes de la masa
Bolsa de 450 g de masa para tamales
3,5 t de sal
3 cucharadas de levadura en polvo
1 pinta de grasa de birria caliente
1 pinta de leche caliente
1,5 litros de agua tibia, según sea necesario
Otros ingredientes
Birria de cordero precocinada
Queso de Oaxaca
Hojas de maíz (lavadas y remojadas en agua tibia)
Mezcla la masa, la levadura en polvo y la sal en un bol. Añade la grasa de birria tibia, el caldo tibio y 1/2 taza de agua tibia. Bate la mezcla y ve añadiendo agua tibia según sea necesario hasta obtener una consistencia suave y untable. Una vez mezclada la masa, déjala reposar durante 10 minutos cubierta con un paño húmedo.
Una vez que la masa haya reposado, puedes preparar los tamales. Extiende aproximadamente una cucharada de masa sobre una hoja de maíz. En el centro, coloca el queso y la carne de birria. Dobla los tamales y resérvalos hasta que los tengas todos listos. Cuando todos los tamales estén preparados, cuécelos al vapor durante 1 hora. Asegúrate de que no se quede sin agua durante el proceso de cocción. ¡Disfruta de tus tamales acompañados de un caldo para vivir la experiencia completa de los tamales de birria!

