Por Alfredo Espinola
El Día Internacional del Sumiller 2026, el 3 de junio, marcará un punto de inflexión para la comunidad gastronómica y enológica de México. Para la Asociación de Sumilleres Mexicanos A.C. (ASM), la celebración de este año no solo rinde homenaje a la profesión, sino que también servirá de escenario para el Concurso Nacional de Sumilleres, una competición que determinará quién representará a México en el campeonato mundial que se celebrará en Lisboa.
«Estamos muy contentos porque el año pasado celebramos el Día Internacional del Sumiller en el Hotel Camino Real, y Lupita Robles, secretaria de Turismo del estado de Guanajuato, se unió a nosotros como madrina del evento. Cuando terminó, nos dijo: “Quiero traer este evento a Guanajuato”. A partir de ese momento, empezamos a trabajar para garantizar que la celebración y el concurso de este año tuvieran lugar allí», explica Georgina Estrada, presidenta de la ASM.
La edición de 2026 tendrá un enfoque especial. La asociación ha decidido reforzar su compromiso con la formación y el desarrollo profesional, por lo que el programa incluirá actividades académicas, catas y encuentros con productores.
«Queremos que el Día Internacional del Sumiller ofrezca también oportunidades formativas. Habrá clases magistrales sobre los vinos de Guanajuato, mesas redondas con productores y diversas actividades a lo largo del día. Por la tarde tendrá lugar la gran final del concurso nacional —que normalmente se celebra cada tres años— y esta es la primera vez que lo organizamos bajo mi presidencia», afirma.
La urgencia no es casual. El ganador representará a México en el Concurso Internacional de Sumilleres, previsto para octubre en Portugal, por lo que el calendario exige seleccionar al campeón con suficiente antelación para que pueda prepararse.
«El candidato seleccionado tendrá que competir en Lisboa, y queremos que llegue al máximo nivel posible. En México hay mucho talento, pero también se necesita tiempo para estudiar, practicar y perfeccionar las habilidades».
El premio para el ganador será especialmente significativo: un viaje de formación a Burdeos (Francia), dirigido por Omar Barbosa, vicepresidente de Asuntos Internacionales de la ASM y antiguo campeón nacional, quien actualmente reside en esa región y trabaja en un establecimiento hotelero vinculado a una de las grandes marcas del mundo del vino.
«El ganador viajará primero a Francia para entrenarse y luego al campeonato mundial. Se trata de una experiencia muy completa, diseñada para que lleguen preparados para competir con los mejores del mundo», señala Estrada.
Una competición exigente y cada vez más profesional
La competición se desarrollará en tres fases.
El primero será un examen en línea, diseñado para facilitar la participación de sumilleres de todo el país.
«Antes, muchos nos decían que todo se celebraba en Ciudad de México y que era difícil desplazarse. Ahora, los cuartos de final se disputarán en línea, con todas las medidas de seguridad necesarias, para que cualquier miembro de la asociación pueda participar, independientemente del estado en el que resida».
A partir de ahí, se seleccionarán entre diez y doce semifinalistas, que competirán presencialmente en la capital durante una ronda a puerta cerrada que incluirá catas a ciegas, identificación de bebidas y pruebas prácticas.
La gran final tendrá lugar el 3 de junio en San Miguel de Allende, en el marco de la celebración del Día Internacional del Sumiller, ante el público, la prensa y un jurado especializado.
Las pruebas pondrán a los participantes en situaciones reales de servicio: decantar, maridar, identificar vinos y licores, preparar cócteles, servir vinos espumosos e incluso reconocer imágenes relacionadas con regiones, productores o figuras del mundo del vino.
«Se trata de pruebas complejas, porque eso es precisamente a lo que se enfrentarán en la competición internacional. Además, los finalistas compiten por turnos, sin ver lo que hacen los demás, para garantizar la imparcialidad».
El jurado estará compuesto por figuras reconocidas del sector, entre las que se incluyen sumilleres, académicos y especialistas con amplia experiencia, lo que refuerza el carácter profesional del concurso.
Ese mismo día, además de proclamar al campeón, la asociación entregará los premios al Sumiller del Año, al Enólogo del Año y a la Bodega del Año, elegidos por los propios miembros.
¿Quién puede participar?
El concurso está abierto a todos los profesionales que puedan acreditar su formación como sumilleres, aunque deben ser miembros de la asociación.
«Cualquier sumiller que se afilie a la asociación y demuestre su cualificación puede participar, independientemente de dónde haya estudiado. Lo que importa es que cuente con los conocimientos y la acreditación necesarios».
Entre los participantes suelen encontrarse profesionales de hoteles de lujo, restaurantes de alta cocina y grupos gastronómicos de gran prestigio, lo que eleva el nivel de la competición.
El sumiller, un elemento clave de la experiencia gastronómica
Para Georgina Estrada, el concurso también tiene como objetivo reforzar el papel del sumiller en la gastronomía contemporánea, donde su función va mucho más allá de la simple recomendación de vinos.
«El sumiller y la gastronomía son inseparables. Hoy en día, la cultura del vino en México ha crecido enormemente, y el sumiller participa en toda la experiencia gastronómica, desde el momento en que el comensal llega hasta que se marcha».
Explica que un profesional bien formado debe tener conocimientos sobre comida, bebidas, licores, café, té, servicio de sala e incluso idiomas.
«Siempre digo que el sumiller es la mejor inversión que puede hacer un restaurador, ya que se encarga de todo el proceso de servicio. Puede dar la bienvenida al comensal, recomendar un aperitivo, sugerir maridajes, explicar los platos y seleccionar el vino, el postre, el café o la copa. Es un especialista con una formación muy completa».
Estas habilidades también se evalúan durante la competición, especialmente en las pruebas de maridaje y servicio, en las que se observan las habilidades de comunicación, la seguridad en el comedor y el dominio del protocolo.
México en la escena internacional
El objetivo final del concurso es claro: elevar el nivel de los sumilleres mexicanos para que puedan competir a nivel internacional.
«Queremos que México esté a la altura de los mejores países. Hemos tenido campeones que ahora trabajan en grandes hoteles, cadenas de restaurantes o incluso en Europa. Eso demuestra que el talento existe, y lo que buscamos es promoverlo».
El creciente interés por el vino en el país, junto con el desarrollo de las regiones vinícolas y la profesionalización del sector gastronómico, ha hecho que el papel del sumiller cobre cada vez más importancia.
Por este motivo, el momento más esperado de la competición suele ser uno de los más tradicionales: el servicio de decantado.
«Es una prueba muy exigente. El sumiller debe seguir un protocolo preciso: encender la vela, descorchar la botella correctamente, evitar que se remuevan los sedimentos, y hacerlo ante el público y los jueces. Es un momento de intensa concentración y también de enorme presión».
Allí, sobre el escenario, no solo se decide quién es el ganador, sino que también se establece el nivel al que aspira toda una generación de profesionales.
Y para la ASM, ese estándar debe estar a la altura de los mejores del mundo.
