Por Alfredo Espinola
En octubre, el aire de las calles empedradas de Yecapixtla se llena de humo, especias y recuerdos, del inconfundible aroma de la cecina recién asada que chisporrotea en el comal. Como cada año, Morelos se convierte en un punto de encuentro que ofrece algo más que comida; ofrece una experiencia con sabor a historia, comunidad e identidad.
Del 23 al 31 de octubre, la Feria Cecina 2025 y el Tianguis Grande Yecapixtla volverán a transformar el corazón del municipio en una fiesta sensorial. No es sólo una celebración gastronómica, sino también una declaración de amor a la tierra que alimenta y une a su gente con cada bocado compartido y las sonrisas que cruzan sus calles, reafirmando el lema del estado de Morelos, "La tierra que nos une."
El patrimonio que busca su propio nombre
En medio de la algarabía, hay un proceso que late con fuerza, la búsqueda de la denominación de origen territorial para la cecina de Yecapixtla, un reconocimiento que no sólo protege un producto sino que honra a las generaciones y a las manos que lo elaboran, convirtiendo las técnicas de salado, secado y tostado en una forma de vida.
"El proceso para obtener la denominación avanza positivamente", explicó Daniel Altafi Valladares, secretario de Turismo de Morelos, y agregó: "este reconocimiento respaldará su autenticidad y su vínculo con la tierra y su gente."
En su voz se percibe algo más que administración pública, se percibe el deseo de que Yecapixtla ocupe el lugar que le corresponde en el mapa gastronómico del país.
Una fiesta para los sentidos
Durante nueve días, la feria ofrecerá un programa de actividades culturales, artísticas y gastronómicas, así como música mezclada con el crepitar de las brasas, bailes que evocan los tiempos del antiguo Convento de San Juan Bautista y mesas repletas de platos que rememoran su historia.
El anuncio de esta edición se hizo precisamente en el ex Convento de San Juan Bautista, joya arquitectónica del siglo XVI, en presencia del presidente municipal, Heladio Rafael Sánchez Zavala, y del diputado local, Francisco Erik Sánchez Zavala, presidente de la Comisión de Turismo del Congreso del Estado. Entre sus muros resonaron las palabras de quienes saben que el turismo gastronómico también puede ser una forma de desarrollo y bienestar.
Una ciudad que convierte su patrimonio en futuro
Yecapixtla conserva no sólo una receta, sino una filosofía: la de convertir la sencillez en arte, el trabajo en orgullo y la tradición en camino hacia el futuro. Aquí la cecina no se vende, se comparte. Más que sabor, cada visitante se lleva recuerdos e historias que perdurarán mientras haya fuego y carne al sol.
En Morelos, la primavera de México, las tradiciones no se marchitan, brotan año con año, como los colores de sus ferias y las risas en sus plazas. Visitar Yecapixtla es saborear la historia y sentir en cada rincón que las raíces de un pueblo pueden seguir creciendo, aunque se asen al fuego lento del tiempo.